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En el año 2003, el Centro Aragonés de Castellón celebró el XXV Aniversario de su fundación, o mejor dicho, de una segunda etapa de andadura del Centro, que con el nombre actual arranca un 7 de Octubre de 1978. En este año de 1978 tuvo lugar la inauguración de una nueva sede del Centro tras un vacío institucional de 14 años, exactamente desde 1964, año en que, curiosamente se promulgó la Ley de Asociaciones de 24 de Diciembre a la cual se acogería en su día el Centro para inscribirse en el Registro de Asociaciones de Castellón con el número 25.827, y que sería el año en el que por circunstancias de las que no tenemos muchas referencias, se disolvió la institución aragonesa hasta entonces existente.
En la investigación que se ha realizado hasta ahora, se guarda documentación fehaciente de que en 1920, el 12 de Octubre, con motivo de las fiestas del Pilar, aparece en el periódico Heraldo de Castellón una nota que dice: “ La Colonia Aragonesa ha celebrado este año por primera vez y en colectividad la Fiesta de su excelsa Patrona, con una misa en la Arciprestal y banquete en el hotel Suizo.”
En 1922, se reciben notas de felicitación por parte de autoridades de fuera de la provincia, por la labor quie está desarrollando la Colonia Aragonesa y el eco que ésta tiene en la prensa del momento. En este mismo año se instaura la costumbre de rondar a las autoridades y a las instituciones más importantes. De todo ello hay comentarios elogiosos en los periódicos.
En 1923, las actividades festivas llenaban ya más de tres días. Se realizó ese año una especie de cabalgata de signo aragonés, titulada “Los amantes de Teruel” en la que participaba la rondalla y grupos en carrozas bellamente engalanadas.
En 1924 se unieron a la rondalla para celebrar la festividad del Pilar, populares cantadores como Benito Álvarez y Domingo Martínez, conocidos ya en el Certamen Oficial de Jota de los años anteriores.
En 1930 y posteriores, siguen apareciendo comentarios en la prensa acerca de las actividades festivas y religiosas de la Colonia Aragonesa. Como nota curiosa, en 1946, sabemos que, en una parte de la andadura del Centro Aragonés, éste tuvo su sede en las dependencias del Teatro Principal de Castellón, emblema de la ciudad. Todo ello denota la relación directa y la entrañable convivencia que siempre ha tenido el Centro Aragonés con esta ciudad de acogida que es Castellón.
En este mismo año de 1946, es cuando se celebró el acto de bendición del altar que dedicado a nuestra Patrona, está situado en la Iglesia de la Santísima Trinidad y que fue costeado por la Colonia Aragonesa existente entonces. Los actos tuvieron eco en la prensa que hablaba de la “laboriosidad” de esta Colonia que les había llevado a ser puntales de la economía de Castellón, “hombres que levantan mágicamente un precioso altar a la Virgen y que , si siguen siendo aragoneses no dejan de ser castellonenses”.
De 1948, datan otros artículos que hablan de que “La fiesta de la Virgen del Pilar tiene para Castellón un color y un significado especial porque dentro de nuestro pueblo y como la más numerosa de las de origen ajeno a nuestra provincia la Colonia Aragonesa da a la jornada una grandeza particular que convierte el día de la Pilarica en fiesta de Castellón mismo.” Documentos que prueban la relación intensa entre los dos pueblos: Aragón y Castellón.
Y así podríamos continuar con citas que hablan de manera similar de nuestra Asociación. En cualquier caso, hay todo un trabajo elaborado que se podrá consultar próximamente, en el que se detalla toda la documentación que hasta ahora, gracias a la labor de investigación de José Antonio Lázaro y su familia, se ha recopilado.
En un breve repaso la segunda etapa, tenemos que decir que en 1978 la sede social del Centro Aragonés de Castellón estuvo situada en un primer piso, encima de la cafetería Gavisca, en la Calle Navarra número 14. Allí desarrolló el Centro sus actividades por un período de unos tres años y medio. El número creciente de socios y de actividades que se llevaban a cabo a lo largo del año hizo necesario buscar otra ubicación que permitiera mayor espacio para todo ello.
Será en 1981 cuando el Centro se traslade a la calle Farmacéutico Ramos, número 13, esquina con la calle Tirso de Molina, frente al colegio de los Escolapios y lindando con lo que hoy es el Hotel Jaime I. El local, entonces almacén, tenía una superficie de 536,69 metros cuadrados y fue comprado por D. Ángel Castillo en calidad de Presidente y representante del Centro Aragonés a D. Vicente Artero Tellols y esposa propietarios del mismo, según consta en escritura otorgada en Castellón por el ilustre Notario D. Juan Carlos Caballería Gómez.
En esta sede permaneceríamos hasta 1996, fecha en la que nos trasladamos a la actual ubicación en Gran Vía Tárrega Monteblanco. Pasamos 15 años en la sede de Farmacéutico Ramos, período de tiempo en el que el Centro Aragonés se consolidó como una de las instituciones con más presencia en la vida cultural de Castellón. Todavía hoy, algunas personas mayores nos recuerdan como si todavía estuviésemos allí. Fueron unos años intensos, llenos de vida social y actividades múltiples, en las que participaban gran número de socios, haciendo crecer el Centro Aragonés.
Hoy día, en nuestra sede de Gran Vía, tenemos el orgullo de contar con uno de los Centros más arraigados en Castellón. Seguimos con lo mejor de nosotros: la noble aspiración a vivir nuestras raíces y llevar nuestro folclore y costumbres a todos los lugares a los que vamos siempre con el corazón abierto para encontrar amigos y gentes que compartan con nosotros el mismo objetivo. El Grupo folclórico del Centro Aragonés de Castellón ha viajado por toda la geografía llevando siempre consigo este nombre que le identifica como nuestro y que con él sabe hacer llegar en todas sus actuaciones, el carácter franco y el talante vivo y alegre, de esencia aragonesa en el que todos nos reconocemos. Y si este Grupo folclórico goza de tal calidad, es porque el trabajo que se realiza en las Escuelas del Centro, escuelas de baile, canto e instrumento, hay también personas que saben transmitir a los jóvenes todos los conocimientos necesarios, pero a la vez también, el valor de un folclore, la forma de sentirlo e interpretarlo. En estos jóvenes, chicos y chicas que conviven en las clases del Centro, es en donde radica la fuerza de nuestra asociación. Sabemos que mientras podamos contemplar la armonía con la que unos y otros trabajan y aprenden, a la vez que se divierten, tenemos asegurado un futuro que cada vez logrará mayores aspiraciones. Esta será nuestra meta y en ello seguiremos trabajando.
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